Abastech, empresa subcontratista para el mantenimiento y aseo público de la comuna de Macul, despidió el pasado sábado 7 de febrero a más de 100 trabajadores, de forma anticipada y poco transparente respecto al pago de sus finiquitos. Ellos han pedido la intervención del alcalde, Eduardo Espinoza, para que sus puestos de trabajo sean restituidos, y con justa razón reclaman la importancia de su trabajo diario en el aseo y ornato de los espacios públicos comunales.
El subcontrato es una forma extrema de precarización laboral presente no sólo en la empresa privada sino también en distintos niveles de los órganos del Estado, como ministerios, municipios, poder judicial y parlamento. En esta modalidad de máxima fragmentación de la fuerza de trabajo, los trabajadores quedamos sometidos a todo tipo de abusos patronales y prácticas antisindicales, que junto a los sueldos de miseria y el Código Laboral, nos mantienen de rodillas, presas de la depresión y el endeudamiento.
Los despidos anticipados son otra forma de subyugar a los trabajadores, al mismo tiempo que mantienen una importante masa de mano de obra cesante, dispuesta a cualquier puesto de trabajo por sueldos mínimos. Este mecanismo permite a los empresarios, y como vemos también al Estado, rebajar constantemente los derechos laborales, que para ser implementados necesitan financiamiento, y así mantener las ganancias empresariales. Todos estos mecanismos son particularmente perversos cuando afectan los servicios dependientes del Estado, como la salud, educación, transporte o como en este caso, el aseo comunal, porque rebajan también la calidad de vida de comunidades enteras que necesitan del servicio público.
Ha sido el turno de los trabajadores de Abastech, entre quienes hay también hombres y mujeres inmigrantes. Solidarizamos con ellos, y los llamamos a estar firmes y unidos, creyendo en sus propias fuerzas de lucha y a no confiar en promesas ni del alcalde, mucho menos de la Inspección del Trabajo, organismo que no existe para defender a los trabajadores sino para hacernos creer que la mediación y los acuerdos con los empresarios son la única vía para preservar derechos laborales y sociales que cada vez son más atacados desde las leyes que dicta el parlamento y los tribunales del trabajo que sirven a la clase patronal, la burguesía.
La empresa Abastech SpA, no es cualquier PyME. Está en el registro de proveedores de Mercado Público, y según indica en su propia página web, vende servicios a otros municipios a lo largo del país, como Peñalolén, Santiago, La Florida, Maipú, Vitacura, Providencia, La Granja, Buin, Talagante, Colina, Chillán, Curicó, Quillón, Ovalle, Yungay; a la CONAF y hasta la Armada de Chile. Su actividad es tan amplia que va desde la ingeniería civil, al paisajismo, servicios de jardinería y limpieza, ventas al por mayor de materiales químicos y de construcción, alquiler de vehículos, etc. Su rango por ventas anuales la ubica en el tramo 6 del Servicio de Impuestos Internos, entre 10 mil y 25 mil UF; es decir unos 33 millones de pesos mensuales. Además, la información en el SII señala que tiene 13 trabajadores propios. Esta situación esclarece cómo el mecanismo del subcontrato y las PyME se transforman en un pilar fundamental para la mayor explotación de los trabajadores en el neoliberalismo.
Es necesario que esos más de 100 trabajadores despedidos, en estos momentos de angustia por el daño que la situación implica para ellos y sus familias, sepan que la organización y conciencia de clase son las verdaderas herramientas contra la explotación, ya sea de las empresas o del propio Estado. Organizarse para pedir la solidaridad de trabajadores y pobladores de Macul, para levantar ollas comunes o canastas solidarias, para hacer públicos la apatía del alcalde republicano y de todos los concejales, quienes son militantes no sólo de RN o el Partido Republicano, sino también de la DC, el partido Regionalista Verde, el Partido Comunista y el Frente Amplio (de la misma alianza de gobierno), incluyendo al conocido y corrupto ex alcalde Sergio Puyol, que estuvo en el cargo por 26 años.
Enfrentar los despidos debe ser tarea de todos los trabajadores, para desarrollar fuerzas contra la clase explotadora y su Estado Burgués. Por dentro del capitalismo ninguna solución a nuestras demandas justas será resuelta de forma definitiva.



