Por López, estudiante secundario
El movimiento secundario es una de las voces más fuertes de Chile, con múltiples intervenciones en el plano político de nuestro país, como lo fueron la Revolución Pingüina del año 2006 contra el L.O.C.E. (Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza) y, en general, el legado de Pinochet en la educación, y la segunda lucha estudiantil del año 2011, donde se exigía mayor presencia del Estado respecto a la educación y el fin al lucro con esta misma. Ya han pasado más de 20 años de estas masivas movilizaciones con alto impacto en nuestra sociedad.
¿Qué sucede actualmente con el movimiento estudiantil?
Actualmente, el movimiento estudiantil se encuentra en una plena rearticulación y reorganización. Esto debido a las nuevas leyes que facilitan la represión de los estudiantes movilizados, tales como la Ley Aula Segura, Ley Anti Tomas o el proyecto de la ley «Escuelas Protegidas», los cuales solo buscan criminalizar una lucha legítima que lleva décadas.
Nuestra reorganización se debe principalmente a la adaptación a estas nuevas leyes, y también en gran parte por la desconexión que provocó la pandemia en todo el alumnado de Chile. Las ganas de estar articulados y movilizados siempre estuvieron, pero nos faltó una correcta organización, la que en los últimos años ha cobrado más fuerza. Esto a través de la creación de un cordón secundario y constantes jornadas reflexivas en nuestros liceos, esto con el fin de volver a ser lo que en algún momento fue el movimiento secundario.
Pero no se quiere volver a ser el mismo movimiento secundario, más bien reformular este movimiento y encontrar nuevas estrategias. Dado que una gran mayoría de los sectores estudiantiles encuentra que organizaciones como la ACES son organizaciones títeres de partidos políticos o con fines de impulsar carreras políticas.
De hecho, esto podría quedar ejemplificado, ya que la mayor cantidad de personas que conforman la ACES son universitarias, ni siquiera secundarias. Si bien cuentan con un par de secundarios, ¿por qué debería haber universitarios en una organización estudiantil secundaria?
¿Por qué nos movilizamos nuevamente?
Desde que asumió el nefasto gobierno de José Antonio Kast, las miradas se han volcado drásticamente a criminalizar el movimiento estudiantil y ridiculizarlo o minimizarlo. Esta es una de las razones por las cuales nos encontramos movilizados. Otras razones son la infraestructura de nuestros liceos (algunos liceos con más de 100 años), a los cuales les urgen reparaciones tales como baños, salas, ventanas, cortinas. Otras demandas son la sobrecarga laboral que tienen nuestros profesores y la falta de docentes en varios liceos de todo el país. Durante años se ha reclamado por este motivo, dado que los estudiantes sentimos abandono y despreocupación por parte del Estado hacia la educación. Esto queda ejemplificado con hechos bastante recientes.

Uno de estos casos podría ser el caso del Liceo Javiera Carrera, el cual ha sido robado y desvalijado múltiples veces en lo que va del año. La comunidad se ha quejado frente a esto, dado que los robos representan graves daños en la infraestructura del Liceo y a la comunidad en general. ¿Cuál ha sido la respuesta de las autoridades pertinentes frente a este caso? Ninguna. No han dado respuestas, solamente se han dedicado a obviar lo que reclaman los apoderados y alumnas, y hacer caso omiso. Frente a la propuesta de poner más seguridad alegando que no hay presupuestos, la comunidad del Liceo 1 decidió movilizarse el día 26 de mayo, pero la movilización fue brutalmente reprimida por carros lanza aguas, gases lacrimógenos y gas pimienta directo al cuerpo. Esto terminó con la detención de estudiantes menores de 18 y 14 años.
Esto muestra la falta de interés por parte de las autoridades de preocuparse realmente por las comunidades estudiantiles y sus necesidades básicas. También es el caso del Instituto Nacional, que actualmente se encuentra movilizado. El abandono lo podemos evidenciar, por ejemplo, contando que el Instituto Nacional hace relativamente poco tiempo contaba con un preuniversitario propio y debido a las nuevas administraciones SLEP, el preuniversitario quedó sin presupuesto, ósea el Instituto Nacional quedó sin el preuniversitario gratuito para sus estudiantes. Sumado a esto, podemos ver un evidente deterioro en la infraestructura del Liceo, como se refleja en el abandono del refugio de El Tabo, el cual se encuentra en pésimas condiciones. Se han exigido reparaciones, pero la respuesta es la misma de siempre: “no hay fondos”. Otra forma de abandono hacia el Instituto Nacional ha sido la negativa del SLEP o, más bien, la falta de compromiso de este a responder y apegarse a los compromisos que acordaron con los centros de alumnos, que si se llegaron a ciertos compromisos, estos es casi nulos.
Pero la razón principal de las movilizaciones estudiantiles de este año ha sido el avance y la aceptación del proyecto de ley Escuelas Protegidas. Este proyecto busca, supuestamente aumentar la seguridad, de los establecimientos educacionales, pero realmente lo que busca es aplicar sanciones punitivas a los estudiantes movilizados. ¿Por qué planteo este tema? Debido a que esta ley contempla medidas como revisión de mochilas y pertenencias personales, sanciones por interrumpir clases, restricciones en vestimentas y mayores facultades disciplinarias para los establecimientos.
Como podemos ver, esta ley está mal dirigida; por ejemplo, en el punto de las interrupciones de clases es una medida mal aplicada, sancionar las interrupciones no considera situaciones como crisis emocionales donde se necesita algún apoyo y no un castigo. Además, esto limita la expresión estudiantil, castigando la organización y la participación, se debería buscar un equilibrio entre el orden y la comprensión, mas no criminalizar.
La revisión de mochilas también es un caso que podríamos analizar. Yo me pregunto: ¿cómo revisar una mochila va a ayudar a que la violencia disminuya en un liceo? Me parece que es solamente crear un entorno más violento, donde pueden revisar tus pertenencias como si fuera una cárcel. Pongamos un ejemplo: ¿qué sucedería si un profesor encuentra un arma de fuego en la mochila de un estudiante? ¿Cómo un profesor puede actuar ante esto y por qué un profesor debería tener una labor policial frente a un estudiante? Un profesor no es un carabinero ni tiene el entrenamiento para actuar correctamente frente a situaciones de este calibre, aparte de exponer su propia vida.

Creo que es necesario un plan de seguridad, porque es verdad que en varios liceos del país se vive violencia, pero apagar fuego con más fuego nunca será una buena solución. Si las autoridades realmente quisieran frenar la violencia, se debería dar mayor financiamiento a la educación, mayor dotación de personal de salud mental y planes de intervención familiar. Porque, si alguien vive en un entorno violento, ¿es justo atacarlo con más violencia en vez de entender de dónde viene esa violencia y cómo abordarla de una forma responsable y no punitiva como se quiere hacer?
Sin duda, el abandono y la criminalización es evidente, ya sea por leyes punitivas o recortes al Ministerio de Educación. De hecho, esta también ha sido una razón de la movilización puesto que los recortes al Ministerio de Educación son de $524.000 millones de pesos (de los 17,4 billones que se le asignan al Ministerio de Educación), esto es inaceptable por donde se le mire. Primero, afecta directamente la subvención de los liceos del país y, por ende, también la cantidad de materiales, recursos, becas que se asignan a los diferentes liceos de Chile. Quiero agregar que ya se venía arrastrando un déficit de 473 millones del gobierno anterior. Estos 524.000 millones de pesos equivalen a más que todo el gasto en infraestructura escolar pública que hizo el Estado entre 2022 y 2023, este recorte también equivale al 23% de todo el gasto en personal de los SLEP a nivel nacional (esto incluye a profesores, asistentes de la educación y demás funcionarios).
Frente a toda la contingencia nacional solo se puede dar un mensaje, mientras los estudiantes, no seamos escuchados, seamos criminalizados y menospreciados no dejaremos de movilizarnos, no dejaremos de estar en las calles, porque nuestra educación la defenderemos no dejaremos que futuras generaciones reciban menor calidad en su educación y recursos , no permitiremos que se nos criminalice porque no somos criminales, si nuestro mensaje aprieta algunas corbatas será por que denunciamos una realidad que vivimos día a día año tras año, y mientas nuestra demandas no sean escuchadas o menospreciadas los estudiantes siempre estaremos presentes en cada rincón del país gritando “vamos compañeros hay que ponerle un poco más de empeño salimos a la calle nuevamente la educación chilena no se vende, se defiende”



