(En la foto: Mario Argollo, principal dirigente de la COB con el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz)

Desde La Paz, Camila (Chile) y Altino Prazeres (Brasil). Delegación del CIR en Bolivia.

Estamos a viernes 19 de junio, la tarde del miércoles 17 de junio cerró con la noticia de que se estaba gestando el diálogo o negociación entre el presidente Rodrigo Paz Pereira y los dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB) y de las organizaciones campesinas.

El secretario ejecutivo de la COB, Mario Argollo, salió de la reunión con Rodrigo Paz, diciendo que condicionan el diálogo al cese de la persecución a los activistas y a la libertad de los presos políticos producidos tras las protestas que estallaron en Bolivia hace 50 días, sin embargo, hoy ya están revisando “caso a caso”.

Como contraparte, hasta el miércoles 17 de junio, cuando visitamos uno de los sectores bloqueados en el Distrito 8 de El Alto, un sector de las bases campesinas nos decían que no hay nada que dialogar con este gobierno, que exigen su renuncia, pues es mucha la humillación y discriminación que les ha impuesto: a las indígenas las tratan de cochinas, les escupen en la cara, los han criminalizado como vándalos y narcotraficantes, hasta de golpistas, los han tratado, de bestias y borregos de Evo Morales o que son todos evistas, todo totalmente falso.

La verdad es que no todos los campesinos y sectores en lucha son evistas y mucho menos son financiados por Evo Morales, ni menos son vándalos narcoterroristas, solo son hombres y mujeres que viven de su trabajo y hoy están luchando por su dignidad en un escenario de crisis económica. Al igual que la mayoría de la población trabajadora, lucharon contra el alza del precio de los combustibles, por la reparación de la gasolina basura que afectó a más de 70 mil vehículos y también a maquinarias de trabajo –y que aún no son reparados-, y por la eliminación de los decretos que entre el año pasado y este 2026 Rodrigo Paz ha promulgado.

Las demandas por el retiro de estos decretos son más sentidas por el pueblo indígena, ya que estos promovían acabar con la pequeña parcela (inembargable) campesina y eliminar la necesidad de consulta indígena impulsando negocios mineros sin control. Estos decretos también abren la puerta para privatizar YPFB (Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos) la empresa estatal boliviana encargada de toda la cadena de los hidrocarburos, y además concentran el poder de las decisiones en el ejecutivo.

Sin embargo, esa justa lucha está siendo ahogada y atacada por la polarización que busca imponer la burguesía: culpan a los bloqueadores de la escasez de alimentos y del desastre del país, cuando los grandes problemas venían de antes. Hoy en La Paz hay sectores trabajadores del comercio u otros, que replican el discurso burgués de que los indígenas y hasta la COB con sus líderes son vándalos o maximalistas, o también hacen eco del discurso de Rodrigo Paz de que no se puede subir el salario de los mineros, como demandaban, pues eso va a afectar con una mayor inflación y profundizaría el problema de la informalidad laboral en Bolivia (en La Paz se ve muchos comerciantes por cuenta propia, incluso Rodrigo Paz dijo que la informalidad laboral llegaba al 80% de la población).

Así, la táctica de Rodrigo Paz de llevar esta lucha al desgaste y luego dividir para gobernar, ha dado sus frutos, esto gracias a la colaboración de los dirigentes de la COB. Hace varios días ya se habían bajado de la lucha los transportistas pues Rodrigo Paz negoció con ellos aparte, y la directiva de la COB no organizó a las bases obreras y mineras para que salieran a protestar.

La dirección de la COB se negó a las exigencias de sectores de mineros, como los de Huanuni, que llamaban a radicalizar las medidas convocando a una marcha minera hacia La Paz, lamentablemente después de ese llamado los dirigentes de los mineros de Huanuni comenzaron a negociar con Rodrigo Paz poco antes de la directiva de la COB. Así, las dirigencias dejaron que los bloqueos de caminos continuaran como única medida de lucha por 50 días, desgastándose y teniendo que enfrentar el descontento de gran parte de la población de las ciudades que sufrían las consecuencias. Peor aún, la dirección de la COB aplazó en más de 3 ocasiones el ampliado que había convocado para trazar un plan de lucha y durante esos días el dirigente de la COB, Mario Argollo, brillaba por su ausencia. Reapareció el martes 16 de junio para decir que estaba por dialogar con Rodrigo Paz para “pacificar Bolivia”.

Ese martes 16 de junio, ya había salido una declaración de la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La Paz “TUPAC KATARI”, en la cual describieron las condiciones para un acercamiento con el gobierno, entre las cuales destacaban: la reparación de los daños por la gasolina basura; el congelamiento de los intereses de los créditos de la población; la derogación de los decretos que impulsó Rodrigo Paz; que cesara la persecución política y se respetara el fuero sindical, además de liberar a los detenidos tras las protestas y reparación por los asesinados; y finalmente la derogación de la Ley de Estado de Excepción que recientemente promulgó Paz. Luego, el miércoles 17 de junio salió la declaración de la COB, casi con el mismo contenido, solo que dando énfasis a la libertad de los presos políticos, pero además llamando al gobierno a que cumpla su programa y sus promesas electorales.

En esas dos declaraciones, las directivas tienen un acuerdo en común: Que Rodrigo Paz siga gobernando, incluso se le llama a cumplir su programa. Dialogar no es negativo en sí mismo, solo que este diálogo está implicando dejar de lado la principal demanda del pueblo movilizado: la renuncia del presidente.

Bajo este contexto, las movilizaciones y los bloqueos están a la baja, hace unos días había unos 100 bloqueos y hoy los medios reportan poco más de 40. Con ello, algunos de los sectores que siguen bloqueando llaman a radicalizar la protesta, pero corren el riesgo de ir quedando aislados.  Aún el proceso no está totalmente cerrado, pero, si Paz sigue gobernando será responsabilidad centralmente de la dirección de la COB, que una vez más dejó abandonadas a sus bases.  Serán ellos los responsables de que el gobierno y la burguesía continúen el camino de privatizar los recursos naturales como el litio e hidrocarburos, para entregarlos al imperialismo tal como se venía discutiendo con la visita del mayor general Jim Ryan, comandante del Ejército del Comando Sur de Estados Unidos a fines de abril.

No es casual, que las palabras del gobierno de Rodrigo Paz en esta crisis sean solo un eco de lo que dijo Marco Rubio (el Secretario de Estado de los Estados Unidos, militante del Partido Republicano), calumniando a los manifestantes como narcoterroristas. Pese a esas definiciones, Rodrigo Paz tuvo miedo de incrementar la represión y apostó al desgaste para cerrar los bloqueos.

La directiva de la COB no llevó a fondo la lucha para que cayera Rodrigo Paz, pues de hacerlo se abriría nuevamente una crisis y el debate de quién gobierna en Bolivia, el vicepresidente no es alternativa de estabilidad, y la directiva de la COB teme que el proceso que se gesta por abajo se le escape de las manos.

La historia se repite, hoy la directiva de la COB, al igual que siempre, se niega a resolver el doble poder con el poder obrero y campesino, a través del propia Central. Siempre apuestan a alguna salida electoral. Así lo hicieron durante el proceso revolucionario del 2003-2005, apostando a las elecciones que llevó a Evo Morales a la presidencia. Con Evo a la cabeza, el país nunca rompió con el imperialismo yankee, solo que sus negocios también eran con la burguesía china, rusa. Con Evo el capitalismo siguió en Bolivia, la sobreexplotación de gas y dependencia de mono-exportación de materias primas llevó al país a la crisis. Hoy Rodrigo Paz quiere profundizar ese plan pero ahora de la mano, centralmente, del imperialismo yankee.

Es labor de la clase obrera y campesinos bolivianos, exigir que los dirigentes de la COB lleven su discurso revolucionario y pro obrero a la práctica. Mario Argollo dijo que si Rodrigo Paz no cumplía “revolucionaría Bolivia”, pero en los hechos no ha organizado a las bases mineras. Si los dirigentes no pasan del discurso a la práctica, será tarea de la clase obrera y los campesinos bolivianos cambiarlos y recuperar la gloriosa Central Obrera Boliviana, poniendo a otros dirigentes que estén a la altura de sus luchas, bajo mecanismos democráticos de funcionamiento.

Así, se estará en mejores condiciones de avanzar, como proponen las Tesis de Pulacayo, en la lucha por el poder de los trabajadores, construyendo un gobierno de obreros, campesinos e indígenas que rompa con la burguesía y el imperialismo en pos de una Federación Socialista, fraternal y solidaria, de países de América Latina.