
Desde La Paz, Camila (MIT Chile) y Altino Prazeres (MPR Brasil), Delegación del CIR en Bolivia
A 50 días del inicio de la revolución boliviana, sacamos una nota1 explicando cómo se venía gestando la traición de las dirigencias de la Central Obrera Boliviana (COB) para con la lucha del pueblo. Mario Argollo y compañía, después de no organizar la lucha desde la base – pese a sus discursos rimbombantes- ya había dejado de lado la demanda por la renuncia del Presidente Rodrigo Paz, quien en menos de 7 meses de gobierno vio a un país que lo enfrentó con protestas y bloqueos.
Durante la noche del viernes 19 de junio (el día 50), tras una nueva sesión de diálogo entre Rodrigo Paz y la COB, Mario Argollo sale con una declaración llamando a bajar todos los bloqueos, esto sin garantizar que se cumpla ninguna de las 8 exigencias que redactaron en su carta, ni si quiera la libertad de todos los presos políticos, que fue lo que Argollo en un inicio dijo que era “intransable”.
Paso siguiente, durante la madrugada del sábado 20 de junio, a eso de las 1:30 am, Rodrigo Paz declara y lleva a la práctica el Estado de Excepción, desplegando a los militares para ir a desbloquear los sectores bloqueados que quedaban.
Fue la traición máxima, Argollo dio el paso para que Rodrigo Paz hiciese uso de la fuerza militar. Algunos sectores de base donde fueron más fuertes los bloqueos (Distrito 8, 7 y 14), llamaron a desmarcarse del pacto de Argollo-Paz, por otra parte, la Federación campesina Túpac Katari envió un instructivo rechazando este pacto y llamando a resistir en los bloqueos e incluso masificarlos2, sin embargo, al día siguiente el domingo 21 de junio, la misma Túpac Katari llamó a un cuarto intermedio (una especie de receso en las protestas) y a la suspensión de un ampliado que tendrían, esto bajo el argumento de la celebración del “año nuevo aymara” que se da el 21 de junio.
Sectores de base del distrito 8 con quienes hablamos, nos dijeron que se plegaron a ese cuarto intermedio de Túpac Katari, que se mantiene
hasta hoy. La labor de Rodrigo Paz y de los militares de desbloquear, se pudo realizar casi sin resistencia.
Lo positivo es que no ha existido hasta ahora una masacre tras este último Estado de Excepción. Lo negativo es que se constata que en Bolivia las direcciones sindicales y campesinas, en su mayoría, cuando no son capaces de llevar a fondo la lucha por la liberación de su pueblo ni las discusiones democráticas con sus bases que implican cómo seguir en estas luchas (o incluso cómo replegarse), suspenden ampliados y llevan al desgaste, confusión y desmoralización.
Así, a 53 días tras el inicio de las protestas, los nueve departamentos (o regiones) del país comenzaron este martes 23 de junio sin ningún punto de bloqueo según el mapa de transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).
El gobierno celebra este triunfo contra los “violentistas”, a su vez que éste y la burguesía boliviana busca invisibilizar la lucha revolucionaria que se da desde abajo, buscando a un chivo expiatorio en Evo Morales, incluso pidiendo su prisión3, cuando ese ex presidente no ha sido quien dirige las protestas ni mucho menos el fiel defensor de las demandas del pueblo boliviano: el último conflicto que se mantenía era de parte de los cocaleros del Chapare dirigidos por Evo Morales, sin embargo, el lunes 22 de junio Morales también llamó a un cuarto intermedio indicando que “No es que desde el Trópico se ha planteado la renuncia del Presidente, aunque se buscó alguna salida legal y constitucional, pero nunca acá hemos planteado la renuncia del Presidente”.
Hasta ahora, Rodrigo Paz va ganando la batalla, pero conversando con muchos bolivianos nos dicen que esto es difícil de acabar pronto, pues la crisis persiste, y no hay pacto entre el gobierno y dirigencias sindicales o populares que puedan acallar esto.
Por ejemplo, tras los bloqueos persisten igual las enormes filas para acceder a las gasolinas, automovilistas llegan a pasar hasta 3 días y noches en las filas para poder acceder a algo de combustible, claramente no pueden culpar a esa crisis de los bloqueos. Por otra parte, persiste el plan de entregar Bolivia y sus recursos naturales a capitales extranjeros, todos los días en los periódicos bolivianos hay ataques a las empresas estatales (que sí están mal a causa de la
corrupción, pero es algo que también ocurre con empresas privadas) como la YPFB, a la falta de solvencia, y dando la salida de que privatizar es solucionar el problema, el 22 de junio apareció un reportaje4 en el periódico La Razón de Bolivia indicando que en Latinoamérica tenemos muchos recursos minerales, pero falta atraer mayor inversión y aporte de los Estados.
Es necesario sacar las lecciones de este proceso, que aún no está cerrado, cambiar a las direcciones sindicales es clave para poder avanzar en futuros triunfos. A inicios de mayo de este año la COB declaró Paro General, pero en la realidad no organizó y garantizó el paro en ninguna mina o empresa, parte de lo más avanzado en este proceso fueron los bloqueos realizados por la población de Distrito 7, 8 y 14 principalmente, bloqueos que los momentos más críticos, se extendieron a siete de los nueve departamentos del país, por eso la burguesía boliviana hasta hoy llora pérdidas de más de 2 mil millones de dólares. Hubo días en los que la ABC registraba hasta más de 100 puntos de bloqueos, y luego de los anuncios de diálogo, en menos de una semana bajaron a cero bloqueos, sin tener ninguna conquista material, más allá de la experiencia que nos deja esta lucha.
La política del desgaste no ha sido solo de Rodrigo Paz, sino también de Mario Argollo y toda la directiva de la COB. Una política criminal de desgaste, porque en lugar de organizar la unificación de la lucha de los bloqueadores con la población trabajadora urbana de La Paz y en particular con los mineros (y no solo de Huanuni y Colquiri, sino de los mineros de las grandes empresas transnacionales que saquean al pueblo boliviano), lo que hizo fue dividir: los bloqueos sin un plan claro, generaron mayor facilidad para que la población urbana replicara las calumnias del gobierno y se posicionara contra quienes protestaban.
Rodrigo Paz ganó la batalla, pero si queremos tener más posibilidades de ganar la guerra, debemos pensar que para sacar a Paz Pereira y a todos los gobiernos que oprimen y explotan a nuestro pueblo, debemos también sacar a las actuales directivas de la COB. Así como en 1987, el dirigente histórico de la COB Juan Lechin Oquendo, después de una última traición, fue puesto por fuera de la dirección en un Congreso de la Central5, 40 años después se plantea en Bolivia iniciar una discusión para sacar a Mario Argollo y
compañía, y poner en su lugar a dirigentes que estén a la altura de la lucha. Hay que luchar por recuperar la gloriosa COB de 1952, no podemos dejar en las manos de vendidos una organización que nuestra clase conquistó a punta de luchas y revoluciones.
- https://cir-internacional.org/es/a-50-dias-del-inicio-de-las-protestas-la-direccion-de-la-cob-abandona-la-exigencia-de-renuncia-del-presidente-y-entra-en-el-dialogo-de-rodrigo-paz/
- Esta Federación fue la primera que apostó a dialogar con Rodrigo Paz eliminando la exigencia de su renuncia. Levantó una exigencia de 5 puntos al gobierno, sin embargo, como Rodrigo Paz no respondió en 24 horas, descartaron el acercamiento, y así se desmarcaron también de los pasos de los dirigentes de la COB.
- Siete de las nueve brigadas parlamentarias de Bolivia se reunieron el lunes en Santa Cruz y, entre sus principales resoluciones, exigieron que se cumpla la orden de aprehensión del expresidente Evo Morales, que está procesado por un caso de presunta trata de personas con agravante.
- https://larazon.bo/economia-y-empresa/2026/06/22/caf-alerta-que-financiamiento-frena-desarrollo-de-minerales-criticos-en-latinoamerica/
- La revolución de 1985 había sido desviada por la acción de Lechín de negarse a tomar el poder y la política de la burguesía de adelantar las elecciones, lo que concluyó en una importante derrota. En 1986 los mineros para enfrentar el cierre de minas y despidos masivos organizaron la “Marcha por la Vida” de Oruro a La Paz que fue fuertemente reprimida, provocando una gran cantidad de preso. Lechín, en vez de participar de la marcha se fue a París. En el congreso de 1987, ante las críticas recurrió a su característico método de presentar la renuncia para que ésta fuera rechazada. Pero fue la gota que rebalsó el vaso y la renuncia fue aceptada. Así, después de 33 años de dirigir la COB y de muchas traiciones, quedó por fuera de su dirección y nunca más pudo volver.



